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sábado, 12 de noviembre de 2011

Viento Suave

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Viento suave
Las ramas del árbol se mecían tranquilamente, el aire del monte, un extenso monte, impregnaba de aroma el ambiente con su natural perfume, ese olor a verde, a gramilla, a pino, a menta. Muy cerca, un pequeño arroyo irrumpía el silente estado natural, y su agua armonizaba como una melodía precisa…la conjunción perfecta para admirar y disfrutar de un día al aire libre.
Corina y Marcelo, extendieron la manta, junto a ese arroyo, de dentro de un bolso sacaron; pollo frío, ensalada y agua saborizada, una vez que se acomodaron, se sentaron uno en cada punta y se dispusieron a almorzar.
-No puedo creer que seas tan bonita, estoy enamorado de vos, yo haría cualquier cosa por vos, sabelo. Recuerdo ese día que te conocí, recuerdo a tu novio, como luche para que seas mía.
-Desde el primer día que te vi, me enamoré, amaba tanto a mi novio, pero mi corazón se hizo a un lado, y ese lado eras vos, además sos muy lindo. Dijiste que harías cualquier cosa por mi…bueno, quiero que nades desnudo en el arroyito.
-No me podes pedir eso, ¿y si viene alguien?
-Jaja, no anda nadie por acá.
Sin mas preludio, se sacó todo y se tiro al agua, el agua llegaba hasta la cintura, el se sumergió debajo de ésta y cuando salió, vio a Corina, que también se quitaba la ropa y corría hasta allí.
-Que lindo, los dos solos, desnudos, la naturaleza, qué más se puede pedir…tu pelo mojado resalta tu belleza, y el agua mojando tu cuerpo, me excita mucho.
-Me doy cuenta…je, pero está muy frío tu…ah, es un brazo!!!
En cuestión de segundos salieron del agua y observaron que, después de remover el agua, como salió a flote ese brazo, ya de color pálido, era un miembro cercenado y casi despedazado, a los pocos metros reflotó otro brazo, un torso, otro torso, manos, y el hermoso arroyuelo se tiñó de rojo, y se regó de partes de cuerpos. Ella gritaba y el se tomaba la cabeza, preguntándose que estaba pasando.
Rápidamente intentaron vestirse, ella se puso la ropa interior y el también, sólo el calzoncillo, pretendió ponerse el pantalón, saltaba con un solo pie, y fue lo último hizo, todo oscureció para él.
Un fuerte dolor de cabeza lo abrumaba, quería ver donde estaba y qué había sucedido pero solo distinguía figuras difusas y confusas, de a poco se aclaraba, vio un hombre, alto, de contextura robusta, con un delantal verde manchado de sangre, un jean azul desgastado y mugriento, en los ojos llevaba unas antiparras, sentado debajo de un árbol, otro tipo, alto, un poco más flaco, éste llevaba como delantal un nylon transparente, también manchado de sangre, y sentado en un tronco, con una gorra que tenía bordada una pelota de fútbol, un joven de unos quince años, de contextura pequeña, se hallaba observando el cuerpo desnudo de su novia, Corina, indefensa, desvanecida y él no podía moverse, estaba atado, en calzoncillos con una cadena con un hierro hundido en la tierra sin poder zafar.
-Qué miras hijo, ¿queres hacerlo de nuevo? Jajaja ni cuenta se dio la pobre –Al sonreír el horrendo hombre del delantal verde, se notaron la carencia de la mayoría de las piezas dentales.
-Dejalo papá, no ves que todavía no es un hombre –Objetó el que tenía el delantal transparente –Prosiguiendo –Vamos a matarlos y ya.
-No te apures hijo, vamos a jugar un ratito con estos dos, mirá que lindos que son, éste ya está despierto.
Vamos a hacer lo siguiente; a él lo vamos a soltar, y de alguna forma tiene que venir a rescatar a su amada, tiene exactamente dos horas, pero…no va a ser tan fácil… - Se acercó corriendo hasta donde estaba el joven y le abrió con un bisturí la planta de los pies, y entre sus dedos, el chorro de sangre Salió de inmediato y el joven gritó desgarradamente, el dolor casi lo hace perder la conciencia pero pudo sobrepasar el momento. Ellos lo soltaron, le dieron el pantalón y le dijeron que corra, que se valla, hulla o que vuelva a rescatar a su amada. Lo hizo, se alejó unos cuantos metros, se detuvo, se quitó el pantalón, la ropa interior e hizo con ésta una especie de vendaje para cubrir la herida, divisó el arroyo, se acercó, se quitó el vendaje por un rato y se lavó bien, los cuerpos aún seguían flotando allí, además, oculto debajo de una piedra notó algo extraño, era una billetera, la abrió y se encontró con unas fotografías, sus ojos se agrandaron completamente, por dentro lo invadió una trémula sensación, sintió ganas de llorar, pero se contuvo, ahora debía pensar como llegar hasta su novia. La ciudad estaba muy lejos, a más de dos horas (era el tiempo que le dio el tipo) y la sangre de sus pies, si bien estaba protegido, pero la sangre igual brotaba, aprieta bien el nudo del torniquete…y escucha como una ramita se quiebra, ese sonido lo desbordó por completo y el miedo se profundizó, gira su cabeza orientada desde donde vino el ruido, y al ver lo que vio quedó atónito estaban los dos hombres el del delantal verde manchado y el de delantal transparente, (faltaba el más joven) el primero sostenía entre sus manos una motosierra y el otro un hacha de considerables dimensiones…no lo dudó, se tiró al agua y comenzó a nadar por debajo, aguantó la respiración como nunca antes lo había hecho, hasta que encontró un remanso, una especie de quiebre en la tierra, un hueco que le sirvió para esconderse y por supuesto respirar, intentaba no exhalar tan agitado sino se iban a dar cuenta de que estaba allí, era un silencio atroz, hasta que la motosierra fue puesta en marcha, ese sonido parecía provenir del infierno, no tenía eco ni variaciones, un sonido lineal y exagerado, mientras gritaban.
-¡Dónde estás galán, no temas, no te vamos a hacer nada…jajaja!-Era el de la motosierra o sea el padre.
Mientras el seguía escondido, el agua se sosegó, era como que la débil corriente del arroyuelo se había congelado…abruptamente, desde el fondo, reflota una cabeza, era un hombre, el hedor que emanaba lo hizo vomitar y la sorpresa que le provocó todo fue un catalizador para que quedara al descubierto y salir corriendo de allí.
Corrió por el monte sin pausas, por varios minutos ellos lo siguieron, recordó ese camino, era el mismo para poder volver a donde estaba su novia. Agarró un gran tronco del suelo y se escondió detrás de unos arbustos, lentamente se fueron acercando los hombres…le pegó con el palo al que sostenía el hacha y rápidamente agarró el hacha y le cortó la yugular al de la motosierra, mientras este moría desangrado, pues no había alcanzado a cortarle la cabeza, el otro intentó reponerse, el joven sin ningún reparo, y de una sola vez, un certero golpe, le hizo un tajo en el cráneo, el hombre lo miraba, se arrodilló, la sangre caía a borbotones, abrió sus manos, gesticuló una sonrisa y pereció. Marcelo se quedó unos instantes para corroborar su muerte…no hay dudas…
Cuando llegó su novia estaba consciente, el más joven de los asesinos no estaba, corrió apenas y llegó hasta donde estaba ella, la miró, ella lloriqueaba, estaba cubierta con un manta, dejó el hacha unos metros atrás.
-Por fin amor, viniste, no sabes las cosas que me hicieron.
- Si, lo se pero ya estoy acá, ya pasó.
La abrazó y desde el pecho brillo un cuchillo, ella lo sostenía con la mano izquierda, pero el se le adelantó, el todavía la tenía entre sus brazos, pudo hacer girar el cuchillo de la chica y se lo enterró en su estomago.
-Como lo supiste –Dijo con voz agonizante Corina.
-Cuando encontré una billetera, y vi una foto tuya besándote con otro hombre que después reconocí en el arroyo, era su cabeza, lo habían decapitado, era el mismo, entonces supe que vos eras la carnada.
Mientras hablaba, un dolor espantoso lo avasalló, sintió primero un calor sin igual y luego un frío tremendo, el más joven, con la misma hacha que Marcelo había asesinado a su padre y hermano, le cortó el brazo derecho, un chorro distante de sangre se abatió por todos lados, pero retomó fuerzas, se abalanzó hacia su agresor y cortó su estomago, fue tan grande la herida que los órganos quedaron expuestos…
Marcelo no resistió, fue mucha la sangre que perdió y murió…
El viento era suave esa mañana, ella, una hermosa joven rubia de pelos enrulados, besaba a su amado, con pasión, le propuso nadar desnudos y le prometió amarse dentro del arroyo, era un día esplendoroso, el joven se hunde en el agua por debajo ve como su novia desnuda se acerca, sale y quiera asustarla, al salir, cuatro hombres estaban allí parado, uno con una motosierra, otro con un hacha, y dos jóvenes más, ambos con un cuchillo, entre ellos estaba Marcelo.
…y la motosierra se pone en marcha.
FIn?
Gustó la historia de amor? No me van a decir que no fue linda, un poco diferente, en realidad es un poco para festejar noche de brujas o Halloween. Moraleja, si van de día de campo a un lugar solitario, ojo, no se metan al agua, y menos desnudos. Abrazos a todos.
Maxymo

2 comentarios:

Carles Valls dijo...

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Antonio dijo...

Enhorabuena por el blog me ha gustado mucho.