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viernes, 16 de septiembre de 2011

Imágenes

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I
Me gusta tomar fotos con cámaras antiguas, esas de rollos…
Un fogonazo de flash…
Y otro…
Es una escalera de un pequeño edificio…
Por el visor veía lo que iba a capturar…
El diafragma abría rápidamente…
Otra foto…
Otro fogonazo…
Ahora estoy en una hermosa plaza del pueblo, son casi las 19:00 hs, la luz de los faroles acompaña mis andanzas en esta casería de imágenes.
-¿Hola, me podrías decir donde hay un restaurante?
-Si señora, acá a la vuelta, enfrente del banco, esta el bar de Tito, hacen unos asados tremendos, pero abre a las 8 de la noche.
-Gracias, tomo unas fotos más y voy.
-Usted no es de acá ¿no?
-No, vengo de la Capital.
-¿Y cómo se llama?
-Rocío.
-Ah, chau.
-¿Vos cómo te llamas?
-Rodrigo.
Al darse vuelta para decirme el nombre, le tomé una fotografía.
Había alquilado una casa en ese pequeño pueblo, la gente era amable, pero ¿dónde estaban todos? Busqué una casa que se adapte a mis necesidades, tenía que tener una habitación demás para poder armar el cuarto oscuro y así revelar mis fotos.
Estoy sentada en el restaurante, el olor al asado me atrae, pero debo comer algo liviano, no quiero engordar. Los olores se entremezclan, el aceite quemado de las frituras se penetra en mi cabello y en la ropa, como nadie me atendía me fui rápidamente de allí.
Las luz roja me imposibilita ver en este pequeño cuarto, colgadas tengo las fotos que saqué hoy, mi primer día en el pueblo, aun las imágenes no habían aparecido, no tenía ganas de esperar, estaba cansada y me fui a dormir, al otro día las miraría para corroborar lo que se hablaba de ese pueblo, los extraños acontecimientos que ocurrían allí…
II
Una joven sentada en el primer escalón de aquel edificio que tomé la foto, una plaza atestada de gente, y el niño, al que le pregunté donde encontrar un restaurante, no estaba en ninguna de esas fotos, pero si mucha gente a su alrededor, gente que yo no había visto en ese momento, no estaban allí cuando tomé las fotos, quedé impresionada por lo que estaba viendo, pero observé en su semblante, el de las personas en la fotografía, y no noté nada extraño en ellos, parecía como si fueran personas vivas, ya que a mi entender, ellos eran espíritus, personas muertas que aun no se han ido al más allá.
Sentí un cosquilleo en el estómago, de seguro era hambre, al salir a la puerta para ir hasta el almacén de la esquina, pasa el niño, Rodrigo, entonces le pido que me haga el favor de traerme una ensalada mixta.
-Estaba cerrado señora –Me dijo al volver.
-No importa, ya no tengo hambre, y no me digas señora, soy joven ¿vos comiste?
-Mas o menos, creo que estoy bien así.
-¿Vivís por cerca de acá?
-Acá está todo cerca, pero si, a dos cuadras. Usted, perdón, ¿vos viniste por las cosas raras que suceden en el pueblo?
-Si, ¿sabes algo?
-No mucho, pero dentro de unos días te vas a dar cuenta lo que realmente pasa.
-¿Por qué lo decis?
-Me tengo que ir, deben estar preocupados.
-¿Tus padres?
-Chau, nos vemos –Y se fue sin responderme la pregunta.
El sol lentamente se ocultaba en el horizonte, salí hacia el centro de la ciudad para tomar otras fotografías, no se si la gente dormía la siesta extendida o qué, pero no había nadie, parecía un pueblo fantasma.
Me pongo a mirar nuevamente por el visor de la cámara (siempre dejo activo el flash, para sacar fotos más nítidas) y el fogonazo, si bien no era tan evidente pues algo de la claridad del día todavía quedaba, iluminó rápidamente un lugar donde había un hermoso plátano con algo de sombra, al estar mirando por el visor, momentáneamente pude ver a las personas, eran unos jóvenes besándose debajo de aquel árbol, pero ellos no se daban cuenta de que yo estaba allí “De seguro son espíritus” me dije. Fui hasta otro árbol cercano donde ahí había más sombra puesto que la copa era más tupida, vuelvo a observar por el visor y aprieto el disparador, y vi unos niños jugando sobre el árbol…
-Amor viste un reflejo, como un flash, es extraño.
-Seguro que te pareció, o fue el espejo de algún auto que reflejo el sol, quedate tranquila.
-Mati, Mati, quién sacó una foto, escuchaste el ruidito de la cámara.
-Nadie, nadie Tomas, dejate de joder y vamos a casa que mamá nos debe estar esperando, es tarde.
“Rocío ignoraba las conversaciones de esa gente, para ella no había nadie”
-Hola Rocío, y ¿descubriste algo?
-Rodrigo me podes decir qué pasa aquí.
-Yo me di cuenta hace unos días, porque ellas me dijeron.
-¿Quiénes son ellas?
-No se, dicen que las manda Dios, y que tengo que ayudarte en la transición.
-¿Qué transición?
-Vos estas muerta como yo ¿no te acordas de nada?
-Cómo, no es cierto, yo estoy viva.
Entonces como un cimbronazo en todo mi cuerpo, caí en la cuenta, muchos indicios me hicieron saber la verdad; las personas que fotografié, eran normales… el pueblo vacío… y sólo podía verlos con el flash… y muchas cosas más.
Fui corriendo hasta la casa donde estaba parando, y cuando entré me encontré con una desolación total, las paredes con telas de arañas, parecía estar abandonada hacia mucho…
Corro nuevamente, me paro frente a una vidriera espejada, y lo que ví me dejó espantada, era yo en el reflejo pero con mi rostro desfigurado, la cara llena de sangre y el cráneo abierto, no entendía como podía andar así, a mi lado aparece Rodrigo, y ahora lo que veía era la realidad, nuestra realidad, la mía y la del niño, giro la cabeza para la calle, y la gente pasaba desentendida de lo sucedido, nadie nos podía ver, algunos atravesaban nuestros cuerpos…
-Tenemos que irnos porque se van a enojar.
-¿Quiénes?
-Ellas, ya te lo dije.
“Rocío se puso triste, pero al rato su rostro cambió, sentía paz, se sentía libre al fin, miró al niño, lo tomó de la mano, le pidió perdón y se fueron para siempre…
Ellas aguardaban por ahí, ¿serían Ángeles, demonios..?”
El viento soplaba más fuerte que nunca ese día en el pueblo, un diario en el piso que se arrastraba por el suelo soplado por el viento decía; muere fotógrafa en accidente de tránsito, ella se llamaba Rocío Spataro, las autoridades policiales informan que un niño de nombre Rodrigo Suárez, cruzó la ruta en una bicicleta, que al esquivarlo perdió el control del vehiculo y embistió al niño, ambos murieron en el acto.
Se dice que una gran cantidad de personas en el pueblo, habían visto fogonazos, pero todo quedó en una leyenda de pueblo, y la vida transcurría normalmente.
Fogonazo…
Otro fogonazo…
¿Lo ves?
O es sólo una imagen de tu realidad ¿quién sos?
A veces vemos lo que queremos ver y otras tantas somos ciegos de nuestra propia verdad.
huanco matiasHacemos algo? Si? sólo mirar y avisar, no cuesta nada
los datos acá


domingo, 4 de septiembre de 2011

Alma

auriculares
Este cuento me valió el segundo premio del certamen Latinoamérica Escribe año 2010 y mi pequeña hija, por otro cuentito fue finalista, la emoción más grande fue la ovación que recibió mi pimpollo por ser tan pequeña y que halla sido finalista, casi lloro. Gracias.
Alma
Cada paso que damos es simplemente una reminiscencia
de lo que fue escrito antes de nacer y ser.



Sentada en un banco de la plaza, Alma escuchaba en sus auriculares una música chillona, parecía griterío de pájaros alborotados. Ella flotaba en su mundo, quería aturdir sus pensamientos y desgastar su estúpida obsesión por el conocimiento infinito, su anhelo era absorber los secretos de la humanidad y los secretos de «El Todo».
Durante años se dedicó a leer páginas y páginas de libros, obras magistrales, manuales de ciencia, de matemáticas, de literatura y textos antiguos.
Se interesaba demasiado por las cuestiones del ocultismo y la cientología, pensaba que atrayendo fuerzas ocultas, su sabiduría se elevaría más allá de los estratos terrenales y esperaba una transformación, transformación que consistía en abandonar su conciencia obsoleta e ignorante y ser el espejo de Dios, semejar a su entendimiento y deidad y lo iba a lograr, a cualquier precio.
La música retumbaba en torno a Alma, la plaza olía a pasto recién podado, y el atardecer no era lejano. De a poco el oscuro manto nocturno disipaba el claro cielo indeciso entre nubarrones remolinantes y sol valiente.
Alma sintió que los párpados le pesaban un poco, el sueño ganaba terreno y el mundo se desvanecía lentamente.
-Hola, me llamo Víctor, y tú ¿cómo te llamas?
El hombre apareció de la nada sentado al lado de ella portando sobre sus ojos unas gafas intensamente oscuras.
-¿Quién… quién… es usted?
-Te repito; Víctor, se que te llamas Alma, lindo nombre, refleja misticismo. Alma ¿cuál es tu deseo más preciado?
-Perdón, pero yo a usted no lo conozco. Y… ¿cómo sabe mi nombre?
-Se muchas cosas que debo saber y se demasiado de los deseos humanos, ¿tú que crees?
-Creo que usted es un degenerado que se quiere aprovechar de mí.
-Mira, te diré algo, un gran acontecimiento va a ocurrir antes de que amanezca y tú serás la protagonista, eso sí, antes deberás responder una pregunta, si la respondes bien, te permitirá deshacerte de tus harapos neófitos, antes de que salga el sol. ¿Aceptas?
-Como se que no me está engañando y usted es un loco suelto con intenciones perniciosas.
-Es fácil, cuando levante la mano, la música que escuchas se acallará, y el aparato emitirá un sonido desconocido.
El extraño levantó la mano, y por los auriculares se oyeron como ecos de lamentos de personas agonizando, rápidamente Alma se quitó los audífonos de sus oídos y oprimió su sien para acallar los recuerdos de ese ruido extraño y perturbador que le retumbaba la mente.
-¿Qué me hizo?
-Ahora crees que todo es posible, crees en lo que soy. Aceptas el trato, te hago la pregunta, que tal vez puede que sea un intercambio de favores, yo entrego lo que quieres, y tú, simplemente… pido un pequeño resarcimiento a cambio.
-Usted quién es ¿el diablo?
-No, soy… pronto lo sabrás.
-Mi pregunta es ¿en esta existencia quién hace los milagros? –Continuó el extraño.
-Me parece muy fácil. Si respondo bien, ¿promete concederme la sabiduría de «El todo»?
-Si, ya lo dije.
-Está bien. Se que santos y beatos se le han adjudicado milagros, pero principalmente, el ser más milagros o los seres más milagrosos son Dios y Satanás cada uno en su cielo y en su infierno.
-¡Bien, has respondido correctamente a mi pregunta, todo el mundo contesta dios y los santos, aunque Satanás también hace milagros..! Ahora… ves esa mujer que cruza por el medio de la plaza, ve y pregúntale si ama a Dios, pero no esperes la respuesta, retírate antes.
-No entiendo nada, ¿tan fácil es?
Así lo hizo, se dirigió hacia la mujer, hizo la pregunta y retornó donde estaba el extraño de gafas oscuras, la mujer la miró por unos instantes y continuó su camino. Por la avenida que circundaba la plaza, los autos circulaban velozmente, la mujer miró hacia ambos lados, y cuando se dispuso a cruzar una motocicleta que transitaba a excesiva velocidad, pierde el control y atropella a esa mujer hiriéndola de muerte.
-Usted es un maldito, mire lo que me hizo hacer, si yo no hubiera retenido a esa pobre señora ella hubiera cruzado la calle antes y no habría pasado esto ¿Está muerta?
-Si, está muerta. Te recuerdo que aceptaste y tu palabra selló nuestro pacto. Ahora obtendrás tu tan merecido obsequio, sabrás cosas que nunca antes habías sentido, inimaginable para tí y más aún te asombraras.
-Apúrese, que valga la pena mi recompensa, fue demasiado éste día para mí.
-Está bien, lo sabrás, antes de que amanezca… -hizo una pausa el extraño- hoy morirás.
-Cómo que moriré, qué me está diciendo, qué pasa, no debía pasar esto, no, no, haga algo por favor se lo pido, lo único que yo deseaba era saber más ¿Cómo lo puedo evitar?
-Tu destino ya esta marcado, como esa señora, ella también sabía que iba a morir, sabía que una mujer le haría una pregunta «si amaba a Dios», pero no sabía como iba a suceder, ella lo deseaba, evocaba la muerte en sus rezos. Y tú ¿qué piensas?
-Perdón, pero yo no pedí esto, no quiero morir, quería el conocimiento.
-Ahí lo tienes, qué es lo más vano que el ser reclama, saber de su destino, y el saber es el máximo conocimiento, saber cuando vas a dejar de existir. Lo puedes cambiar, tu destino, tu final.
-Y cómo hago. Está bien ya no más, me marcho de acá, no estoy para estas tonterías. Adiós.
-Igual te lo voy a decir. Ves aquel hombre de traje sentado en el escalón de la fuente de esta plaza, ese hombre le apetece demasiado el dinero, ve hasta su lado y dile que un asaltante le va a robar todo lo que tiene y quédate allí.
Alma hizo todo lo que le dijo Víctor, luego de escucharla el hombre de traje la ignoró y se quedó en el lugar, Alma regresa hasta donde estaba el extraño y éste ya se había ido, observó 360 grados para ver si lo divisaba, pero fue en vano.
-Y ahora…
En ese preciso momento un disparo de arma de fuego quiebra la tranquila noche. El hombre de traje había sido herido. Alma se acercó hasta el lugar del disparo y el hombre agonizante le dice:
-Ese viejo maldito me aseguró que tú me mentirías, que una joven se acercaría a mí para distraerme así poder salvar su vida, y fue así, no le creí y ahora…
-Cálmate, ya viene ayuda ¿Tú querías morir?
-No, sólo soñaba con ser un héroe- Ese fue su último suspiro.
Alma sigue con vida, y pasa sus días al aire libre, sin pensamientos obsesivos y olvidando su anterior objetivo, ahora escucha la naturaleza en vez de música chillona, busca un amor en vez de «El todo» Jamás entendió aquel momento vivido, simplemente piensa «no hables con extraños, pues todo lo que te dice, se puede hacer realidad». Aquel hombre extraño, ese extraño de gafas oscuras, ese disfraz que vestía ocultaba su verdadera esencia, su verdadera verdad, su nombre; DESTINO.
Maxymo